El martes 6 de febrero de 2007, alrededor de las 9:30 de la mañana ocurrió una falla de software en los sistemas de Telcel, causando que un numero aun no determinado de usuarios quedaran sin servicio de telefonía celular por un lapso de tiempo que Telcel describe como "media hora" y otras fuentes describen como "varias horas".
Al respecto, hay varias reflexiones que hacer: en primer lugar, esta falla en el servicio es una situación grave ante la que Telcel debería ofrecer, al menos, una disculpa pública, y en el mejor de los casos, una compensación a sus clientes. Sin embargo, en su página web, Telcel se limita escuetamente a mencionar que se trató de una falla "en los equipos provistos por Nortel en una de las centrales de celular" y que tuvo efectos "momentáneos". No ofrece disculpas ni plantea compensaciones ante esta falla e el servicio. Por otro lado, los reportes periodísticos de
El Universal y
El Financiero son copias identicas la una de la otra en donde no proporcionan información adicional que nos ayude a esclarecer qué fué lo que pasó.
La segunda reflexión es alrededor del abusivo contrato con el que Telcel rige sus servicios (lo de "abusivo" no es calificativo mío, sino de un análisis jurídico
que puedes hallar aqui). En este contrato hay una serie de elementos que podrían dar sustento a una demanda a Telcel.
Sin embargo, la mayor reflexión considero que va alrededor del hecho de que estamos dependiendo mucho de la tecnología en nuestra vida diaria, y que hay empresas (Telcel es un caso clarísimo) que se aventuran irresponsablemente a ofrecer servicios sin que sus plataformas ofrezcan un mínimo de redundancia y confiabilidad. Adicionalmente, los contratos con los que rigen la prestación de sus servicios son abusivos y dejan al usuario en completa indefensión.
Finalmente, ese mismo dia hubo un ataque a los servidores root de DNS de internet (consulta la nota en
Slashdot.org y una cobertura detallada en
Wired News). Afortunadamente este ataque no fué exitoso, pero nos alertan ante la vulnerabilidad a la que estamos sujetos, derivada de que nuestra vida cotidiana depende cada vez más de la tecnología.